Esta, no es mi historia, hoy le vamos a dar tribuna al cerdo. El cerdo es hueón como todos nosotros. Salía con alguien a quien llamaremos Primavera. Este era un chiquillo muy del gusto del cerdo: con bigote, Humpa Lumpa (bajito), pero muy culto. Tenía un buen cargo para un importante rostro publico y toda la onda. Todo super cool.
Resulta que el cerdo se nos enamoró, como nunca antes lo habíamos visto, claro, no es primera vez que le pasa al cerdo, pero ese esa es harina de otro costal.
Resulta que uno cuando está enamorado, o mejor dicho flechado, hace cualquier idiotez con tal de enriquecer y provocar la dicha en el otro. Por ejemplo el otro día, pasé a comprar unos helados sólo para tener feliz al chiquillo que me gusta, es lindo igual que te nazcan esas cosas, pero en este caso, en el del cerdo, fue lindo sólo en un comienzo.
El loquito del que estamos hablando, Primavera, era super cool y todo, pero dementa, mas no de fruta. Es decir, estaba loquito, like us.
Dicho esto, estaban saliendo el Cerdo y Primavera, se gustaban, se querían y follaban con amor, pero no todo era color de rosa. Todo empezó bien, pero el susodicho era una manzana podrida, y me estaba pudriendo al cerdo. El cerdo tan aperrado, que le compraba sus lineas (aun cuando el cerdo no era drogadicto), salía con él días de semana, entregado al alcohol y el amor, pasó de largo al laburo, incluso corrió un diez y ocho de septiembre de Los Andes a Santiago, sólo para acompañar a la manzana podrida en su soledad. ¿Lindo no?
Pasa que a veces, las manzanas podridas saben mal, incluso cuando uno sueña con que sean dulces, y como el cerdo es igual de idiota que yo, estaba convencido en que la podredumbre es algo que se puede solucionar.
Tanto así, que días antes del termino de relación (no provocada por el cerdo, obvio), mi querido amigo, en socorro de la manzana se quedó sin almorzar, dado que al huevas le habían robado el teléfono (un día que salió “solo” a Bellavista”), y este idiota amigo mío, partió a retirarle un nuevo celular, puesto que el Primavera estaba con mucha pega. Cosa que no se pudo, ni con el poder de Grayskull (primera señal de que algo iba mal). Gente escuchen las señales que les da la vida. No hagan como nosotros.
Seguido de esto, Primavera quería salir a carretear a una LemonLab (fiesta cola), en los cobres, pero de un de repente cambia de opinión, así como que le dio la tincada de ir a Burbujas (otro lugar cola). Sucedía que el muy hijo de putitas, tenía todo planeado y ese día en la barra, el chiquillo le contó a mi pobre cerdo, que se lo había estado cagando con un lolo QUÉ ESTABA AHÍ MISMO. Figurinse, la desubicadita del hueón, incluso se lo presentó como “su nuevo amigo”. Igual el cerdo es digno, entonces no dijo nada. Pasa que ahora haciendo memoria, la manzana podrida, se quedaba todos los días que salía con mi amigo, en la casa del cerdo, uno de esos días estaba yo, y misteriosamente Primavera tenía muchas cosas que hacer al día siguiente, así que lo acerqué a su casa (supuestamente), pero me pidió que lo dejara en Bilbao con Tobalaba, muy curioso, puesto que él vivía muy lejos de ahí. Yo obviamente, que solo a veces soy muy pillo, llamé al cerdo para contarle que este ahueonao, se había bajado a “tomar un taxi” en un lugar muy poco conveniente. Resulta que ese lugar poco conveniente era la casa de este “nuevo amigo” de Primavera, al que estaba siguiendo mientras se encamaba con MI cerdo enamorado. Bien matadehuevas el loquito.
Ya po, resulta que después de esa noche en Burbujas o Bubbles, mi cerdo dejo de dar jugo y no pescó más a este idiota y se enfocó en su práctica, su tesis y sus responsabilidades (con todo el dolor del mundo, obvio). Pasa que un viernes X en el que nuestro cerdo, trabajaba arduamente en su tesis hasta tarde, esta manzana podrida, lo llama para que lo fuese a ver porque se sentía muy mal. El cerdo, muy buena persona, le dice que no. Obvio, si la manzana ya estaba saliendo con otro tipo ¿Por qué no llamó a su nuevo amor?
Entonces, Primavera le pregunta si lo puede ir a ver, ya que está muy angustiado. El cerdo, pensando que no iba a llegar le dice que bueno. Corta el teléfono, duerme un rato, hasta que suena el timbre. Blam, era la Primavera a las siete de la mañana, con TERCIANAS por exceso de drogas y alcohol y mi cerdo, que es muy buen ser humano lo cobijo. ¿Ustedes se dan cuenta de lo idiotas que podemos llega a ser?
Pasa incluso, que el primavera, luego de ese día, agradecido del Cerdo, le pide perdón y al ver que nadie más saltó a su rescate, le pide que vuelvan a intentarlo. ¿Qué dijo el cerdo rencoroso? QUÉ NO. Aunque yo creo que en el fondo de su corazón moría por decirle que sí.
Gente, nuestro Cerdo nos enseña que hay que jugar a ganador, pero siempre hasta cierto punto. Sabemos que existen manzanas podridas, pero hay que tener claro, que la podredumbre no se quita. Sigan su instinto y si este no les dice nada, háganle caso a las señales de la vida. No sean como el Cerdo (quien ya aprendió) ni como yo (que todavía no aprendo) y sean tiernos, jugados, pero nunca hueones. Edúquese lo más que pueda, sea cortes, ande con cuidado y que Dios los ampare. Nos vemos para una próxima entrada con ayuda puerquistica.
Somos todos Cerdos

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